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Cantar de los Cantares 6:11
Al huerto de los nogales descendí A ver los frutos del valle, Y para ver si brotaban las vides, Si florecían los granados.
Cantar de los Cantares 7:12
Levantémonos de mañana á las viñas; Veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, Si han florecido los granados; Allí te daré mis amores.
Cantar de los Cantares 8:2
Yo te llevaría, te metiera en casa de mi madre: Tú me enseñarías, Y yo te hiciera beber vino Adobado del mosto de mis granadas.
Salmos 92:14
Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes;
Eclesiastés 2:5
Híceme huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todos frutos;
Isaías 60:21
Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.
Isaías 61:11
Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su simiente, así el Señor Jehová hará brotar justicia y alabanza delante de todas las gentes.
Juan 15:1-3
1
YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.
3
Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
Filipenses 1:11
Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, á gloria y loor de Dios.
pleasant
Cantar de los Cantares 6:2
Mi amado descendió á su huerto, á las eras de los aromas Para apacentar en los huertos, y para coger los lirios.
camphire
Cantar de los Cantares 4:14
Nardo y azafrán, Caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso; Mirra y áloes, con todas las principales especias.
Cantar de los Cantares 1:14
Racimo de copher en las viñas de Engadi Es para mí mi amado.
spikenard
Cantar de los Cantares 1:12
Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dió su olor.
Marcos 14:3
Y estando él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.
Juan 12:3
Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.