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Salmos 22:7
Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
Salmos 42:3
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
Salmos 42:10
Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
Salmos 71:11
Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
2 Samuel 16:7
Y decía Semei, maldiciéndole: Sal, sal, varón de sangres, y hombre de Belial;
2 Samuel 16:8
Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado: mas Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalom; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres varón de sangres.
Mateo 27:42
á otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.
Mateo 27:43
Confió en Dios: líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.
Selah
Salmos 3:4
Con mi voz clamé á Jehová, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
Salmos 3:8
De Jehová es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
Salmos 4:2
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
Salmos 4:4
Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
Habacuc 3:3
Dios vendrá de Temán, Y el Santo del monte de Parán, (Selah.) Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza.
Habacuc 3:9
Descubrióse enteramente tu arco, Los juramentos á las tribus, palabra segura. (Selah.) Hendiste la tierra con ríos.
Habacuc 3:13
Saliste para salvar tu pueblo, Para salvar con tu ungido. Traspasaste la cabeza de la casa del impío, Desnudando el cimiento hasta el cuello. (Selah.)