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	  <title>RV - Reina Valera (1909)</title>
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		<title>Lucas capítulo 2</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 19:32:36 +0000</pubDate>
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				Y ACONTECIO en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.
				Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria.
				E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.
				Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David;
				Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.
				Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días en que ella había de parir.
				Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
				Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.
				Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor.
				Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
				Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
				Y esto os será por señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.
				Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decían:
				Gloria en las alturas á Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
				Y aconteció que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos pues hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha manifestado.
				Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al niño acostado en el pesebre.
				Y viéndolo, hicieron notorio lo que les había sido dicho del niño.
				Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
				Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.
				Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.
				Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESUS; el cual le fué puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre.
				Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentarle al Señor,
				(Como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz, será llamado santo al Señor),
				Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor: un par de tórtolas, ó dos palominos.
				Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.
				Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.
				Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley.
				Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:
				Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz;
				Porque han visto mis ojos tu salvación,
				La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;
				Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.
				Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él.
				Y los bendijo Simeón, y dijo á su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal á la que será contradicho;
				Y una espada traspasará tu alma de ti misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.
				Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;
				Y era viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
				Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.
				Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.
				Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
				E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.
				Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta.
				Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre.
				Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:
				Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.
				Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.
				Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.
				Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.
				Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?
				Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
				Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
				Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.
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