<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
<channel>
	<atom:link href="https://bibliafeativa.com.br/es/acf/biblerss/rv/41/6?format=raw" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<image>
	  <url>https://bibliafeativa.com.br/media/com_zefaniabible/images/bible_100.jpg</url>
	  <title>RV - Reina Valera (1909)</title>
	  <link>https://bibliafeativa.com.br/es/acf/standard/rv/41-mark/6-chapter?ord=042626</link>
	</image>
	<title>RV - Reina Valera (1909)</title>
	<link>https://bibliafeativa.com.br/es/acf/standard/rv/41-mark/6-chapter?ord=042626</link>
	<generator>Zefania Bible</generator>
	<language>es-es</language>
	<copyright>Bíblia</copyright>
	<description>Marcos capítulo 6</description>
	<item>
		<title>Marcos capítulo 6</title>
		<link>https://bibliafeativa.com.br/es/acf/standard/rv/41-mark/6-chapter?ord=042626</link>
		<guid>https://bibliafeativa.com.br/es/acf/standard/rv/41-mark/6-chapter?ord=042626</guid>
		<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 00:42:57 +0000</pubDate>
		<description>
				Y SALIO de allí, y vino á su tierra, y le siguieron sus discípulos.
				Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole, estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y tales maravillas que por sus manos son hechas?
				¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban en él.
				Mas Jesús les decía: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.
				Y no pudo hacer allí alguna maravilla; solamente sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.
				Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos. Y rodeaba las aldeas de alrededor, enseñando.
				Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos: y les dió potestad sobre los espíritus inmundos.
				Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente báculo; no alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;
				Mas que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.
				Y les decía: Donde quiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de allí.
				Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio á ellos. De cierto os digo que más tolerable será el castigo de los de Sodoma y Gomorra el día del juicio, que el de aqu
				Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen.
				Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite á muchos enfermos, y sanaban.
				Y oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el que bautizaba, ha resucitado de los muertos, y por tanto, virtudes obran en él.
				Otros decían: Elías es. Y otros decían: Profeta es, ó alguno de los profetas.
				Y oyéndo lo Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.
				Porque el mismo Herodes había enviado, y prendido á Juan, y le había aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer.
				Porque Juan decía á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
				Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía:
				Porque Herodes temía á Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le tenía respeto: y oyéndole, hacía muchas cosas; y le oía de buena gana.
				Y venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su nacimiento, daba una cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galilea;
				Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.
				Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré, hasta la mitad de mi reino.
				Y saliendo ella, dijo á su madre: ¿Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan Bautista.
				Entonces ella entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan Bautista.
				Y el rey se entristeció mucho; mas á causa del juramento, y de los que estaban con él á la mesa, no quiso desecharla.
				Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traída su cabeza;
				El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajó su cabeza en un plato, y la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre.
				Y oyéndo lo sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.
				Y los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado.
				Y él les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer.
				Y se fueron en un barco al lugar desierto aparte.
				Y los vieron ir muchos, y le conocieron; y concurrieron allá muchos á pie de las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron á él.
				Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.
				Y como ya fuese el día muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo: El lugar es desierto, y el día ya muy entrado;
				Envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de alrededor, y compren para sí pan; porque no tienen qué comer.
				Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros. Y le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?
				Y él les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Id, y vedlo. Y sabiéndolo, dijeron: Cinco, y dos peces.
				Y les mandó que hiciesen recostar á todos por partidas sobre la hierba verde.
				Y se recostaron por partidas, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.
				Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y partió los panes, y dió á sus discípulos para que los pusiesen delante: y repartió á todos los dos peces.
				Y comieron todos, y se hartaron.
				Y alzaron de los pedazos doce cofines llenos, y de los peces.
				Y los que comieron eran cinco mil hombres.
				Y luego dió priesa á sus discípulos á subir en el barco, é ir delante de él á Bethsaida de la otra parte, entre tanto que él despedía la multitud.
				Y después que los hubo despedido, se fué al monte á orar.
				Y como fué la tarde, el barco estaba en medio de la mar, y él solo en tierra.
				Y los vió fatigados bogando, porque el viento les era contrario: y cerca de la cuarta vigilia de la noche, vino á ellos andando sobre la mar, y quería precederlos.
				Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces;
				Porque todos le veían, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Alentaos; yo soy, no temáis.
				Y subió á ellos en el barco, y calmó el viento: y ellos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban:
				Porque aun no habían considerado lo de los panes, por cuanto estaban ofuscados sus corazones.
				Y cuando estuvieron de la otra parte, vinieron á tierra de Genezaret, y tomaron puerto.
				Y saliendo ellos del barco, luego le conocieron.
				Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, á donde oían que estaba.
				Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponían en las calles á los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos.
		</description>
	</item>
</channel>
</rss>