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		<title>Lamentaciones capítulo 5</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 13:24:33 +0000</pubDate>
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				ACUÉRDATE, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido: Ve y mira nuestro oprobio.
				Nuestra heredad se ha vuelto á extraños, Nuestras casas á forasteros.
				Huérfanos somos sin padre, Nuestras madres como viudas.
				Nuestra agua bebemos por dinero; Nuestra leña por precio compramos.
				Persecución padecemos sobre nuestra cerviz: Nos cansamos, y no hay para nosotros reposo.
				Al Egipcio y al Asirio dimos la mano, para saciarnos de pan.
				Nuestros padres pecaron, y son muertos; Y nosotros llevamos sus castigos.
				Siervos se enseñorearon de nosotros; No hubo quien de su mano nos librase.
				Con peligro de nuestras vidas traíamos nuestro pan Delante del cuchillo del desierto.
				Nuestra piel se ennegreció como un horno A causa del ardor del hambre.
				Violaron á las mujeres en Sión, A las vírgenes en las ciudades de Judá.
				A los príncipes colgaron por su mano; No respetaron el rostro de los viejos.
				Llevaron los mozos á moler, Y los muchachos desfallecieron en la leña.
				Los ancianos cesaron de la puerta, Los mancebos de sus canciones.
				Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestro corro se tornó en luto.
				Cayó la corona de nuestra cabeza: ­Ay ahora de nosotros! porque pecamos.
				Por esto fué entristecido nuestro corazón, Por esto se entenebrecieron nuestro ojos:
				Por el monte de Sión que está asolado; Zorras andan en él.
				Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre: Tu trono de generación en generación.
				¿Por qué te olvidarás para siempre de nosotros, Y nos dejarás por largos días?
				Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio.
				Porque repeliendo nos has desechado; Te has airado contra nosotros en gran manera.
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